30 de agosto de 2007

Sainete mendocino por entregas. Capitulo 5


Milonguita de las internas – Milongaza de octubre
por Macedonia de Frutas


Y después de todo pasaron las internas. Una jamás hubiera pensado que fueran posible. Si todo hacía pensar que el barrio entero se había unido. Que ya las barras se habían disuelto y que todos caminaban juntos hacia el control conjunto de la Unión Vecinal Mendoza Unida Concertada Autodefinida (UVeMUCA).

Sigla preciada de todos los activos vecinos que vienen peleando, desde hace años, por garantizar el asfalto, la cuneta, la iluminación, las uvas en fresco, el vino en latas, el corredor del Oeste, la circunvalación del barrio, y la emancipación del trompa porteño de turno.

Claro que algunos ahora no saben qué hacer. Porque han quedado medio fuera de cacho. “Yo soy K en Buenos Aires, pero soy PJ en el barrio”; “Yo soy radical pura cepa pero me gustan las uvas gansas” ; “Yo soy PJ pero anticobista, anque K”.
Y otros que son liberales en el alma y K en el bolsillo. También están los radicales en el bolsillo y el alma que van con un ex PJ, en la elección nacional, y con boinita blanca en el barrio.

Finalmente, aparecieron los de la otra esquina armando banda propia: con La Mística y con no sé quién. Memarchi, que tomó para el lado de los tomates, se quedó con la mutual Alpede, con la que piensa juntar algunos vueltos.

Así, el barrio sigue intranquilo porque nadie maneja la milonga. Y milonga sin control huele a malevaje. Y malevaje extrañao termina mirando sin comprender.
Los muchachos y chicas del montón no saben qué hacer. Si se van con unos, se pelean con otros y si se olvidan de los favores recibidos anteriormente, pueden quedar fuera del convite. Y a esta altura volver a planchar, no le gusta a naides. Si van a la milonga es porque quieren bailar …y mientras más movido mejor.

Los cachafaces principales ya enviaron los trajes cruzados a la tintorería. Las percantas principales ya renovaron su stock de zapatos taco aguja. El Mula, el Celso, el César, Memarchi y algunos más saben que en esta milonga hay que poner toda la sapiencia en la pista. El que no lleve bien la melodía queda como un chambón y se tiene que ir a la barra a conformarse con un garnacha.

Los que quedaron afuera en la milonguita de las internas —o sea, que perdieron como en la guerra—, ya se fueron a barajas. Encanutaron el jetra, se embolsaron unos rublos que quedaron boyando de los gastos de la campañita y habilitaron deliverys para sobrevivir.

En este momento todos se están lustrando los timbos charolados para la Milongaza de octubre. El Celso armó pareja con el “Pibe ladrillo”. El César finalmente largó a la Pato y se juntó con el Tomas, para demostrar que le gustan los conciertos de posta.
Algunos están lanzados para saltar a la pista y pelear el trofeo “Cuerno de la Abundancia de Lata” que ya está tallando el Joyero Oficial de la vecinal. Otros dicen buscar la gloria.

Desorientados, los vecinos observan estos movimientos un tanto anárquicos. La elección del barrio parece disputarse entre los que pretenden el todos contra todos y los que proponen el todos para todos.

28 de agosto de 2007

Farruco Sesto: “Todos nos dedicamos a la política”


Por León Repetur

Les comentaba en la nota anterior, relacionada con mi viaje a Venezuela, que el Ministro de Cultura, Farruco Sesto, sintetizaba lo que estaba ocurriendo en este país. Desde su visión, Venezuela está produciendo cambios que empezarán a incidir en las políticas de otros países de América.
En el marco de un reportaje muy extenso realizado por Ocean Sur, he extraído una sola pregunta que sirve para seguir nuestra línea de análisis acerca de la política y de su práctica.


Ocean Sur: - El Dr. Armando Hart, intelectual, filósofo y sobre todo revolucionario cubano, ha planteado una tesis sobre “ La cultura de hacer política” reflejada en la historia de la Isla, en la historia de Cuba. En Venezuela, la impronta de Hugo Chávez ha modificado la política tradicional. A nuestro modo de ver, con su energía dicta una nueva “cultura de hacer política” matizada por referencias históricas, comentarios de libros, promoviendo la cultura en sus discursos. También dicta en la praxis nuevas formas y caminos de comunicación social en los programas “Aló Presidente”, que es parte de la cultura. Usted encabeza el colectivo que traza y ejecuta la política cultural de Venezuela hoy en día, pero además es un intelectual en sí mismo. ¿Qué reflexiones pudiera hacer sobre esta “cultura de hacer política” hoy en Venezuela?”

Farruco: - Lo primero que podríamos estar observando es que la figura del político profesional está desapareciendo. La propia Constitución dice que ésta debe ser una democracia participativa, entonces la política ya no es, o no debiera ser, algo de profesionales, de especialistas. Puede ser que todavía perviva en algún caso esa figura del político profesional, incluso en el campo de las fuerzas progresistas, porque hay gente que vive de la política y que tal vez algún partido lo financia, pero el pueblo está asumiendo el hacer política, incluso lo está asumiendo con muchísima fuerza. Es más, la figura del político profesional hasta se empieza a ver mal, se empieza a ver como algo del pasado. Eso es un cambio, creo yo, muy importante porque antes la palabra política era una palabra mal vista, los políticos eran mal vistos, con desconfianza. Ahora todos nos dedicamos a la política, ella es parte de la tarea de todos y eso es un cambio de óptica muy importante.
Lo otro es que Chávez, en lo personal, está dando permanentemente una lección de frescura, de decir las cosas cuando hay que decirlas, de no callarse nada. El va abriendo ventanas, no permite que haya territorios en la oscuridad o en la penumbra, asuntos públicos que se escondan detrás de unas puertas, asuntos misteriosos. Ahora todos los grandes temas económicos, sociales, políticos se abren y la gente se mete, pues si no lo hiciera no tendría forma de hacer política.
Chávez, en esas seis o siete horas del “Alo Presidente”, más las intervenciones que hace a lo largo de la semana, que son muchas, toca todos los temas, los va haciendo cotidianos. Y yo por ejemplo, que sé poco de economía, más o menos voy captando por donde va la cosa del petróleo, por donde van las cosas de las finanzas, pero así como uno que es un profesional lo va captando, igual lo hace un campesino, un taxista, cualquiera; yo lo veo con mis choferes, con los muchachos que me escoltan, ellos me comentan, comentamos en el carro las cosas de la política, de la economía , de la revolución. Todo el mundo se mete sin miedo en todas las cosas, sin misterios. Claro que eso no lo inventó Chávez, es una condición de los líderes revolucionarios en funciones de gobierno. Pero Chávez lo aplica de manera muy intensa, magistral. Fidel también es un maestro en eso, ha sido el maestro de Chávez también, en eso de dialogar con un pueblo acerca de las grandes estrategias y también de los detalles. Ahora en Venezuela eso que hace Chávez, ya lo hace mucha gente, ya los líderes lo hacen en los distintos niveles, ya no hay líderes que anden solos, los ministros ya son distintos, los alcaldes son distintos, los gobernadores son distintos, los que tienen responsabilidades públicas dialogan permanentemente sobre los temas que tienen entre las manos.
Tal vez consiga por allí a alguien que todavía conserve una distancia como caso raro, pero en términos generales uno podría decir que quienes tiene responsabilidades de liderazgo, están muy en contacto con el pueblo y eso ya es una transformación decisiva en la cultura política. Y no sólo para llevar, para informar, para decir, sino también para escuchar y para aprender y para diseñar las políticas, recogiendo lo que de abajo

21 de agosto de 2007

La cultura en Venezuela


Por León Repetur

Entre el 7 y el 13 de julio pasados tuve la oportunidad de visitar Venezuela invitado por el Orfeón de Guarenas para dictar un curso de capacitación para la realización del Cantapueblo en ese país a partir del año 2008.
Con mucha curiosidad llegué a Caracas, esperando ver con mis propios ojos y entender con mi propia mente lo que allí estaba pasando. Y me llevé una enorme sorpresa. Me encontré con un proceso de cambio revolucionario avanzado y con un pueblo entusiasta y esperanzado en su dirigencia y en su conductor.

Asistí a numerosos encuentros con gente de todos los sectores sociales y, al margen de las diferencias y de la absoluta libertad con que todos se expresaron, nadie dejó de reconocer lo que el proceso revolucionario venezolano está haciendo por los más débiles, por los más golpeados durante años de corruptela y entrega de la riqueza nacional.

Con sana envidia, sentí el orgullo y el fervor en la mayoría de los venezolanos por el proceso de recuperación de la dignidad y de la soberanía nacional. Trataré, de a poco, de ir acercándoles mis impresiones de cuanto viví en esa estadía en la tierra de Bolívar.

Pero hoy quiero dejarles unas opiniones del Ministro del Poder Popular para la Cultura del Gobierno Bolivariano de Venezuela. Se trata de Francisco Sesto Novás, arquitecto, escritor, poeta, ensayista. Nacido en Vigo, España, en 1943 y con 40 años de residencia en Venezuela. Es el ministro que tiene a su cargo la difícil tarea de conducir la Cultura en un país en revolución.
“Farruco” Sesto para los venezolanos. Y ya para nosotros también.

En ocasión de celebrarse en 2006 la XIV Feria Internacional del Libro de la Habana, Venezuela fue país invitado de honor a esa Feria.
Farruco llegó a la histórica ciudad con un mensaje, para todos los asistentes a esa feria, que ahora reproducimos en nuesro blog enteramente. El lo tituló:


Pasaporte Cultural

Si tú no naciste en Venezuela, ni tienes la ciudadanía venezolana, ni vives tan siquiera en Venezuela, puedes ser sin embargo un venezolano más.
Puedes ser, o considerarte, o sentirte íntimamente un venezolano de este tiempo. Un venezolano en tiempo de Revolución.

Es muy fácil.
Basta con que alojes en tu corazón un profundo respeto hacia todos los seres humanos sin distinción de culturas, religiones o formas de vida.
Basta con que hagas tuyo el paisaje de la diversidad de los pueblos y lo coloques frente a tu ventana.

Basta con que lo contemples con amor y que, a partir de ese amor, te pongas con nosotros del lado de los pobres de la tierra, de los explotados, de los débiles, de los excluidos y eches tu suerte con ellos.
Y que, por consiguiente, nos acompañes en la prodigiosa aventura de hacer del mundo un mejor lugar.

Contra toda hegemonía, contra todo poder, contra todo imperio. Para dejar atrás las injusticias, el desequilibrio y la inequidad.
Si día tras día, cada día, con el hacer de tus manos, con el pensar de tu mente y el alentar de tu corazón, apuestas a la dignidad de toda persona, entonces estás con nosotros. Y eres parte de nosotros.
Eres ya, de hecho, un venezolano más, un bolivariano.

Venezuela es tuya.
Es tuya la historia de lucha contra la opresión.
Perteneces a las huestes de Guaicaipuro y de los pueblos originarios que se enfrentaron a la Conquista.
Te levantaste con los esclavos y fuiste cimarrón y formaste tu cumbe en algún lugar inexpugnable.

Estuviste con Gual y España en las primeras conspiraciones libertarias y asististe con dolor y vergüenza a su ejecución en la plaza pública.
Formaste parte de primera expedición naval contra el Imperio español desembarcando al mando de Francisco de Miranda en la Vela de Coro.
Cabalgaste, pocos años después, en la inmensidad de los Llanos como parte de los lanceros, haciendo tuyo su especial modo de guerrear.
Acompañaste a Simón Bolívar y a sus ejércitos libertadores hasta derrotar al enemigo en Carabobo. Y después, peleaste con Sucre en Ayacucho.
Falleciste luego, cuando ellos murieron y resucitaste con Ezequiel Zamora para tomar las armas contra una oligarquía que había secuestrado los frutos de la Independencia.

Estuviste con Argimiro Gabaldón y con otros comandantes guerrilleros en las distintas serranías.
Y así has seguido hasta hoy, unas veces enfrentando dictaduras y otras oponiéndote a democracias corruptas y subordinadas a un poder imperial. Por eso hoy participas activamente en el proceso bolivariano. Eres parte del pueblo. Un bolivariano más

Venezuela es tuya
Es tuya en su geografía esplendorosa.
Son tuyos Los Andes de altas cumbres y valles sosegados. Sus páramos, sus nieves, sus pueblos apretados; la piedra de sus muros.
Es tuyo el Orinoco y las selvas que cruza y las aguas que carga. Son tuyas las historias milenarias que el desmedido río conoce y lleva en sí.
Lo es la Gran Sabana y sus cerros testigos, los tepuyes. Su antiquísima luna, el redescubrimiento de la primigenia soledad en aquellos espacios, y el extraño rumor de los espíritus ancestrales que allí habitan.
Las arenas de Coro con sus dunas insólitas que el viento permanentemente va moviendo.
Los llanos, los esteros, las puntas de ganado, los morichales perdidos y hallados, y sobre todo ese cielo extendido a la mirada sin otra limitación que el horizonte circular.
El vasto Lago y su rayo Catatumbo, insobornable, eterno.
La franja en que se encuentran el mar y el Continente, los cayos, los manglares, los arrecifes coralinos, las acumulaciones de conchas, la sombra de las enramadas.
El blanco Sol de la mañanita, el que al mediodía castiga y también el que amarillea el atardecer

También es tuya Venezuela en su cultura y en sus gentes.
Nunca te olvides de Simón Rodríguez ni de sus consejos a la inteligencia ciudadana para que inventes y no te equivoques.
Descubre la luz con Reverón, reinterpreta el espacio con Bárbaro Rivas, sintetiza tanto las armonías como las disonancias formales del universo con Jesús Soto.
Pinta angelitos negros con Andrés Eloy Blanco; móntate en el caballo bien bonito que fue amigo de Aquiles Nazca; remonta el Arauca en un bongo con Rómulo Gallegos o levanta con fuerza una lanza, sea o no colorada, para que te observe Arturo Uslar Pietri. Y con Carlos Raúl Villanueva, ponte a construir cubos de colores. Alza tu voz contra la injusticia con Alí Primera y cántale a quienes viven bajo techos de cartón.

Recorre los caseríos del Oriente con Luis Mariano Rivera o trata de desenredar los infinitos caminos del llano con el Carrao de Palmarito.
Desanda la historia de “Florentino y el Diablo” con Alberto Arvelo Torrealba para ganar cualquier batalla de Santa Inés que pueda presentarse. Dale la mano a los numerosos escritores y artistas cuyos nombres enaltecen a la cultura venezolana. Pero sobre todo, piérdete entre los incontables creadores anónimos del pueblo, que son tantos como las estrellas y hazte un lugar en ellos. Allí coincidirás con gente de los pueblos originarios, aprenderás de las comunidades afrodescendientes, compartirás con inmigrantes provenientes de los cuatro puntos cardinales, serás, campesino, pescador, minero, soldado o quién sabe, tal vez, un simple ciudadano vecino de una barriada caraqueña.

Donde quieras que llegues, donde quiera que estés, estarás con nosotros, echándonos una mano solidaria en esta tarea de hacer patria. La Patria que es América.
Este pasaporte es para eso. Si tú eres cubano y eres bolivariano, ya eres venezolano de corazón. Y estamos juntos en el mismo lado, el único posible o, en todo caso el único aceptable. Estamos en el lado de la gran humanidad que ha dicho basta y ha echado a andar.

12 de agosto de 2007

No todo lo que es oro... brilla


Por Raúl Quiroga

Barrick Gold es una prototípica multinacional. Sus acciones cotizan en las bolsas de Toronto, Nueva York y Londres y su facturación neta en el 2006 fue de 1.510 millones de dólares.

En sus inicios campeó el afamado traficante de armas de origen saudí, Adnan Khashoggi. Decimos afamado porque, entre otras cosas, participó del affaire Irán/Contras. Esta operación, como se recordará, articuló el tráfico de drogas desde Centroamérica hacia los Estados Unidos con la compra de armas –la mayoría de ellas en Irán- para ser entregadas a los mercenarios que operaban en Nicaragua desde fines de los ‘70.

También formaron parte de su Junta Asesora el ex primer ministro canadiense Brian Mulroney y su amigo George Bush (padre), quien indultó oportunamente a Khashoggi en una de sus últimas y lamentables decisiones de gobierno.
También destaca la presencia de nuestro conocido José “Puchi” Rohm, ex vicepresidente del Banco General de Negocios (BGN) y jefe de una asociación ilícita que, según la justicia argentina, operó la fuga de capitales de resonadas estafas al pueblo argentino, como las coimas de los casos de contrabando de armas a Croacia e IBM-Banco Nación. Un periodista norteamericano que investigó a Barrick, citado por el diario Página 12, describe a Rohm como “un experto en sacar ventaja del proceso de privatización de bienes”.

Pero volvamos a la Barrick. Al parecer, la empresa ha resuelto promocionar con gran despliegue el proyecto Pascua Lama, el mega emprendimiento de minería del oro (y todo lo demás que aparezca), que abarca en San Juan la zona fronteriza argentino-chilena al amparo del Tratado de Integración y Complementación Minera, firmado por Carlos Menem con el entonces presidente de Chile, Eduardo Frei, en 1997.

La fuerte inversión publicitaria en tierra sanjuanina tiene su explicación: el año pasado Barrick Gold sufrió una derrota a manos del pueblo riojano movilizado. Nos referimos a cuando el entonces gobernador de La Rioja, Angel Maza, fue destituido en medio de una protesta social en contra de la explotación a cielo abierto del cerro de Famatina.
Fue entonces que el sucesor de Maza, Luis Beder Herrera, convocó un referéndum popular sobre el tema. Sabiendo el resultado que les esperaba, los directivos de la Barrick anunciaron que suspendían sus actividades exploratorias.

Ahora, con el apoyo entusiasta del gobernador sanjuanino, José Luis Gioja, y sus amigos empresarios mineros locales, ha cambiado la táctica del desembarco sigiloso que le fracasó en La Rioja, y ha lanzado una ofensiva mediática, con la publicación de suplementos en Clarín, el Diario de Cuyo y -como frutilla del postre- el patrocinio, a través de la Cámara de Empresarios Mineros, del club de fútbol San Martín de San Juan, que ha debutado en el torneo mayor de AFA llevando en su camiseta el lema “San Juan Minero”.

¿Le funcionará la estrategia?

31 de julio de 2007

Teatro: el presupuesto es el peor actor


Por Cynthia V. Lana

Fue por demás notoria, durante las pasadas vacaciones de invierno, la presencia de carteleras, en las calles de nuestra ciudad, y avisos televisivos promocionando la oferta teatral de los espectáculos que, oriundos en su gran mayoría de la capital del país y no siempre de reconocida calidad artística, aterrizaron en Mendoza.

También contamos con la visita de algunos compactos reciclados de las corporaciones mediáticas, dirigidos al público adolescente e infantil y procedentes del País del Norte. Hablamos de ciertos subproductos que, con una fuerte impronta audiovisual —en base a procedimientos televisivos o informáticos muy efectivos para el acervo imaginario de los niños— logran imponerse a fuerza de la reiteración. (Por supuesto que no llegaron los engendros originales, sino vulgares remedos de escasa imaginación).

Paralelamente, sorprendió la poca atención dispensada a los elencos de teatro mendocino, por parte de las autoridades provinciales del área. Como si desconocieran la ventaja con que corren aquellos espectáculos —los mejores y los peores—que gozan de difusión permanente en medios nacionales o internacionales.

Es que los elencos de teatro de la provincia, al igual que muchas otras actividades culturales, no cuentan con el apoyo necesario para salir adelante y demostrar que son una oferta realmente apreciable para el público mendocino. Entre los múltiples obstáculos con que tropiezan, se destacan la falta de instrumentos efectivos para la promoción de sus actividades y la imposibilidad de contar con una sala propia. En ambos casos, es casi imposible no remitirse a la gestión cultural del ejecutivo provincial y al presupuesto destinado a tal fin.

Según el archivo de prensa del Gobierno de Mendoza, el presupuesto para Cultura destinado para el año 2007 es del 0,47 por ciento. Esto significa apenas 47 millones de pesos. La UNESCO recomienda a los gobiernos invertir el 1 por ciento del presupuesto en cultura.
En Buenos Aires, por ejemplo, se otorga el 3,4 por ciento del presupuesto, y San Luis destina el 2,3 por ciento. Ejemplos éstos más que esclarecedores a la hora de advertir la falta de interés por parte de nuestros gobernantes, en lo que respecta al fomento de las actividades culturales autóctonas.

Volviendo a la actividad teatral. Cualquier funcionario sabe —por su experiencia en los aparatos electorales— el rol que juega la inversión publicitaria en la instalación de un candidato para su reconocimiento. ¿Por qué considera, entonces, que una propuesta teatral puede generar cierto nivel de conocimiento público entre sus potenciales espectadores sin contar con los recursos necesarios para una adecuada promoción? En este sentido, esperar que la actividad prospere sin asistencia oficial es como pretender que se siga produciendo en el campo sin tener agua para el riego.

Por otro lado, en los últimos meses varias salas debieron cerrar o trasladarse por el aumento de los alquileres. No se trata de un dato menor: los elencos teatrales necesitan un lugar físico estable para ser fácilmente identificables por el público. Llama la atención que, con tantos espacios disponibles en la ciudad de Mendoza (algunos son propiedad de organismos oficiales, tanto locales como nacionales), no se esté pensando en la creación de complejos artísticos y salas culturales que reaviven, entre otras cosas, la empobrecida vida recreativa del Gran Mendoza.

Es imprescindible invertir en los artistas locales por una sencilla razón: la cultura, para ser genuina, no puede ser un producto de importación. Es la forma que reviste la idiosincrasia del pueblo mendocino; a la que diariamente los auténticos creadores se empeñan en darle su manifestación artística adecuada. Aún cuando deban sortear verdaderos calvarios para cobrar por su trabajo y estén obligados a mendigar por una sala, un subsidio o algún espacio mediático y publicitario.

17 de julio de 2007

Un pronóstico de mal tiempo


Por Sergio Crescini

Así como en una publicación anterior llamábamos la atención sobre la mendocina Beatriz Nofal, —mencionada como probable ministra de Economía del futuro Gobierno Nacional, merced al apoyo brindado por algunas poderosas entidades financieras internacionales—; creemos oportuno detenernos, ahora, en el actual embajador argentino en España, Carlos Bettini.

A Bettini también se le pronostica un promisorio futuro: nada menos que la Cancillería del casi seguro mandato de Cristina Fernández. Del mismo modo que sucede con Nofal, a Bettini se le reconocen importantes relaciones e influencias en algunas multinacionales con casa matriz en España. De estrecha relación con el ex presidente español Felipe González —quien lo habría hecho nombrar en Aerolíneas Argentinas, a poco de que la ex empresa estatal se transnacionalizara— , Bettini ha recibido algunas denuncias por la incompatibilidad de sus funciones en el Estado con las actividades de lobbista.

El embajador ya sabe de los riesgos y beneficios que ofrecen los pasadizos del poder estatal en Argentina. Fue asesor en el Ministerio de Justicia de los ministros menemistas Jorge Maiorano, Rodolfo Barra y Elias Jassán y consultor del procurador General de la Nación, Nicolás Becerra, bajo la presidencia de Carlos Menem (pero también con Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y el actual presidente, Néstor Kirchner).

En este último cargo, también mostró buenas condiciones de lobbista. Como cuando le tocó hacer “ingeniería política” (antes le decíamos rosca) en favor del ex cuñado presidencial Emir Yoma, detenido durante 2001. Así lo informaba Página 12 del 1 de octubre de aquel año: “…cuando le tocó a Emir ir a prisión, uno de los colaboradores más cercanos de Becerra, Carlos Bettini, se había reunido con Julio "Coco" Ballestero (N de R: abogado de Yoma y hermano de Jorge Ballestero, entonces titular del Juzgado Federal 2) en el bar La Biela. Bettini no es un desconocido para los Yoma —decía Página en aquellos años—; prueba de ello lo da su inclusión en la lista de invitados al casamiento de Amira”.

Patricia Bullrich, la dirigente saltimbanqui que alguna vez compartió gabinete con Bettini, ha sido de las más críticas y de las primeras en pronunciarse al respecto. Al comentar la designación de Bettini en España, Bullrich lo definió como "un lobbista de empresas españolas en Argentina".
Dando mayores precisiones, Bullrich afirmó que durante su gestión en la Secretaria de Asuntos Penitenciarios del gobierno de la Alianza, denunció a Bettini "por intentar influir para que se continuara con las licitaciones de las cárceles de Mercedes, Santa Fe y Salta", que habían sido anuladas.

El 20 de diciembre de 1999, en efecto, el entonces ministro de Justicia, Ricardo Gil Lavedra, le redactó la denuncia a “La Piba”, alarmada por la oferta de cohecho que, según ella, le insinuara Bettini esa misma mañana en sus oficinas de la calle Sarmiento 329 de Buenos Aires.
De acuerdo a la misma, Bettini habría estado operando en nombre de Dycassa, empresa española propiedad de Florentino Pérez —poderoso dirigente del Real Madrid— que por entonces contaba, en la Argentina, con los servicios jurídicos del no menos inquieto Roberto Dromi.

“No soy lobbista, ni lo fui. Ni soy representante de empresas, ni lo era... Conozco gente en las empresas españolas porque he vivido muchos años en España", respondió insuficientemente Bettini.

En estos días en que —a partir del affaire Picolotti y la renuncia de Felisa Miceli, fundamentalmente— se envalentonan con denuncias las páginas de la prensa comercial, sería importante apuntar la discusión no sólo hacia la corrupción y los corruptos sino, también, hacia los corruptores y las fuentes de financiamiento de todos ellos. Lo cual permitiría visualizar mejor la crucial diferencia entre gobierno y poder; entre los que ordenan y los que ejecutan en la política de Estado en un país semicolonial como la Argentina.

Pues éste es el talón de Aquiles de todo republicanismo periférico; donde el pueblo elige a sus representantes siempre en los estrechos límites que imponen las ofertas de gobernabilidad autorizadas por los monopolios del capital imperialista y sus agentes locales. Por eso, sólo cuando el bloque dominante se resquebraja por sus contradicciones internas pueden colarse algunos contenidos nacionales entre las grietas del simulacro electoral.

Por el contrario, la mayor parte de las veces, los distintos sectores que componen dicho bloque instalan funcionarios en cargos ejecutivos que sirven a sus intereses, dictando medidas convenientes a la lógica de su hegemonía. Como Nofal y Bettini, por mencionar algunos ejemplos sueltos.

9 de julio de 2007

A diestra y siniestra


Por Sergio Crescini

Casi todo lo escrito o dicho sobre las elecciones porteñas por distintos analistas políticos —distinción ésta que suele definirse por el vínculo, de cada uno de ellos, con uno u otro grupo de poder—, ha demostrado que la única virtud de las usinas mayores de la prensa comercial parece ser su considerable eficacia para virtualizar lo real. Aunque, en realidad, se trata del viejo artilugio literario de “conceptualizar conceptos”, como decía Rodolfo Puiggrós. Y como en este plano de virtualidad autosostenida es innecesaria cualquier forma de confrontación con lo concreto, nuestros escribas bien podrían sostener la tesis de la estructura plana de la Tierra, por ejemplo, y no sentirse demasiado incómodos.

De este modo, las elecciones del 24 de junio ofrecieron a nuestro consejo de sabios una oportunidad inmejorable para desempolvar un antiguo esquema ideológico virtual tan indemostrable como inútil: la división ideológica de la sociedad argentina entre izquierdas y derechas.

Indemostrable, puesto que la experiencia histórica particular del pueblo argentino habla de identidades políticas —yrigoyenismo y peronismo— completamente ajenas a este esquema; e inútil, porque impide divisar la línea demarcatoria real entre los proyectos ideológicos antagónicos que conviven en la sociedad latinoamericana. Nos referimos a la construcción de una democracia social sustentada en las tradiciones del nacionalismo popular, por un lado, y al modelo semicolonial o periférico impuesto por los centros mundiales de poder, por el otro.

Es decir, la única diferenciación que se puede hacer, está planteada en el marco de los que piensan —siguiendo la conocida frase de Manuel Belgrano— qué collar ponerse y los que piensan en dejar de ser perro.

Entonces, mirando las elecciones porteñas desde esta perspectiva, se nos ocurre preguntarnos: ¿todos los que votaron a Mauricio Macri están pensando en regresar a los noventa; al dominio del capital financiero; a la reinstauración del endeudamiento perpetuo; a la desocupación galopante; a mirar para otro lado cuando el vecino es tirado por la borda? En otras palabras: ¿todos los que votaron por el PRO quieren seguir siendo perros?

Está claro que no. Lo que ha quedado demostrado es que el discurso filo progresista no moviliza la voluntad de las mayorías populares. Y mucho menos cuando ese discurso viene cabalgado por un pelotón de oportunistas.

Pero la virtualidad periodística habla, como siempre, de otra cosa. Tanto los denuestos depresivos de José Pablo Feinmann como la indisimulada algarabía de Joaquín Morales Solá permitirían pensar en un rebrote neoliberal del electordado argentino. A tal punto que la vieja fauna de cipayos y parásitos que hizo estallar el país volvió a mostrarse en diarios, radio, televisión e Internet, apropiándose del resultado electoral del 24 de junio. Tan convincente es la virtualidad periodística que ha renovado las esperanzas de mamarrachos como Ramón Puerta o del propio Carlos Menem.

Pero mientras esta hoguera de vanidades se despliega a sus anchas, la ciudad de Buenos Aires y su puerto —federalizados tras décadas de guerras civiles y una brutal batalla final en el siglo XIX— profundiza su peligrosa autonomía iniciada en 1994.
Así lo ha solicitado el recientemente electo Jefe de Gobierno sin que ninguna de las fuerzas electorales que se le opusieron haga la menor observación. Y si un enclave de vital importancia para la distribución de la renta nacional, en las condiciones de la actual matriz productiva basada en exportaciones primarias, como es el Puerto de Buenos Aires, no suscita mayores discusiones es que, definitivamente, la línea divisoria entre izquierdas y derechas es algo más que una virtualidad. Es una farsa deliberada.